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Seis prácticas esenciales para centrar las voces y experiencias de los estudiantes latines

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En comunidad by Carla España and Luz Yadira Herrera

¿Cómo podemos centrar las voces y experiencias de los estudiantes latines en nuestras aulas? Si queremos ofrecer experiencias de aprendizaje que ayuden a nuestros niñes bilingües latines a florecer, debemos construir una narrativa educativa que coloque sus vidas y experiencias en el centro del diseño e implementación curricular.

Práctica 1: Conocer los trayectos de nuestros estudiantes

Usamos trayectos para describir aquellas experiencias que moldean e influyen en las realidades de nuestros estudiantes. Esto puede significar navegar identidades que no encajan fácilmente en las casillas de un formulario o cuestionar cómo otros las definen en comparación a cómo se autoidentifican. Algunos estudiantes han vivido experiencias migratorias diversas y quizás han crecido como la primera generación en los Estados Unidos. Tal vez se trata de una combinación de experiencias que incluyen las maneras en que se han interpretado sus prácticas lingüísticas y otros aspectos de quiénes son, todo lo cual afecta sus vidas de muchas formas. Estas experiencias también revelan cómo los estudiantes responden ante situaciones de marginalización. Como educadores, tenemos que crear espacios significativos para compartir y aprender de todas nuestras trayectorias.

Práctica 2: Entender las prácticas lingüísticas de nuestros estudiantes

Usamos la frase prácticas lingüísticas para enfatizar cómo nos relacionamos con el idioma y cómo el acto de usarlo (languaging) es un proceso que se manifiesta de manera distinta según el contexto. Esto nos permite describir cómo utilizamos el lenguaje para comunicarnos, expresar emociones y formar o fortalecer nuestros enlaces. Nuestras prácticas lingüísticas reflejan nuestros recursos lingüísticos, algunos de los cuales pudieron haber sido cultivados o reprimidos en la escuela. Una estudiante bilingüe, por ejemplo, puede tener en su repertorio rasgos lingüísticos categorizados como español o inglés, y, por lo tanto, sus prácticas lingüísticas a menudo incluyen el uso de todos esos recursos lingüísticos al comunicarse, establecer conexiones y entablar relaciones.

Práctica 3: Entender las tradiciones de literacidad de nuestros estudiantes (y sus familias)

En este libro adoptamos una visión de la literacidad siguiendo el legado de los enfoques socioculturales. Estos enfoques consideran que la literacidad / alfabetización ocurre en contexto, por ejemplo, las diversas prácticas en las que participan las familias. Esto incluye las tradiciones orales, es decir, los cuentos, refranes y la sabiduría de las personas mayores y de la comunidad que se han transmitido de generación a generación. Estas literacidades también incluyen las digitales, así como aquellas comúnmente asociadas con la cultura juvenil: es muy probable que tengas estudiantes que puedan explicar a fondo el uso de las redes sociales, comunidades de videojuegos en línea, literacidades relacionadas a la música (hip hop, K-pop) y videos instructivos que ven constantemente para aprender más sobre sus intereses.

Práctica 4: Apoyar, estar en solidaridad con y crear conciencia sobre las prácticas lingüísticas de nuestros estudiantes

Sonia Nieto, una de las figuras clave en el campo de la equidad en la educación, anima a los educadores a ir más allá de la “tolerancia” en nuestro trabajo con la niñez, especialmente con los estudiantes cuyos lenguajes han sido minorizados. Apoyar las prácticas lingüísticas de nuestros estudiantes significa que debemos conocer y validar sus trayectorias y orígenes, y sobre todo en nuestro trabajo con estudiantes latines, aprender sobre sus experiencias diversas.

En otras palabras, en ambos ejemplos que compartimos a continuación, el lenguaje está íntimamente conectado al lugar. Aunque esto ha sido fundamental para comprender nuestra identidad, nuestras prácticas lingüísticas y la identidad de nuestras familias, también sabemos que hemos sido privilegiadas al tener la posibilidad de viajar fácilmente desde y hacia nuestros países (después de obtener nuestros papeles). Al aprender sobre las diferentes experiencias, debemos reflexionar cuidadosamente para poder estar en solidaridad con nuestros estudiantes que quizás no hayan tenido los mismos privilegios u oportunidades. Además, como pensadores críticos, podemos y debemos reflexionar sobre las razones por las cuales hemos tenido oportunidades que nuestros estudiantes no tuvieron.

Práctica 5: Reconocer las conexiones entre las políticas escolares y gubernamentales, y sus efectos directos en la vida de nuestros estudiantes

Los educadores deben estar conscientes de las políticas, el clima político y las narrativas nacionales que afectan a nuestros estudiantes. La Figura abajo identifica algunas políticas que han impactado negativamente en las vidas de estudiantes latines.

Práctica 6: Comprender que nuestros estudiantes viven en la intersección de muchas prácticas culturales e identidades

Nuestra comprensión de las identidades de nuestros estudiantes y de los sistemas de opresión se basa en el trabajo fundamental de Kimberlé Crenshaw, profesora en UCLA y la Facultad de Derecho de Columbia. Crenshaw utiliza el término interseccionalidad para “denotar las diversas formas en las que la raza y el género interactúan para moldear las experiencias laborales de las mujeres negras” (Crenshaw 1991, 1244, traducción nuestra). Nosotras consideramos la intersección entre la raza, el género, la clase, la sexualidad, la habilidad, las prácticas lingüísticas y el estatus migratorio—entre otras formas de autoidentificación—al aprender sobre la marginalización de los estudiantes latines tanto en las aulas bilingües y multilingües como en las monolingües.

En comunidad centra las perspectivas de los estudiantes bilingües latines. Sus lecciones, cultural y lingüísticamente sostenibles, comienzan con un análisis de las prácticas lingüísticas en la vida y en los textos, promoviendo la reflexión tanto de estudiantes como de docentes sobre su propio uso del lenguaje.